miércoles, 7 de abril de 2010

Mi música, mi inspiración.


Odio la televisión y cualquier cosa o hecho que tenga relación con ella. Sin embargo ayer oí un anuncio de un coche mientras cenaba, pues aunque me niegue a verla no tengo más remedio que oirla por desgracia, que decía así: La inspiración, pocas cosas son tan rápidas como ella. Sin previo aviso la tienes ahí delante. Con ella todo cobra sentido. El problema es que es caprichosa, se puede ir tan rápido como vino y desaparecer. Por eso, si aparece: "VE TRAS ELLA." En el mismo instante en el que lo oí, no lo podía creer. En primer lugar, me pareció penoso que esta reflexión, a mi parecer bastante buena, se use para vender un coche; y en segundo lugar porque me parece inaudito es que un publicista apueste por lo difícil y no por cancioncillas pegadizas y se dirija a un público que lo más probable es que ni le preste atención al anuncio. ¿Está la televisión cobrando calidad? Podría ser un indicio, aunque para corroborar esto, debería verla más, algo que no pienso hacer al menos por el momento.

Pues bien, dicha reflexión, me hizo pensar, que los pocos que leen este blog muy de cuando en cuando, no encontrarán sentido al titulo ni a su descripción, y menos, a mi nombre. Lo cierto es, que casi todas las entradas publicadas, al menos un 60% de ellas, no habrían tenido lugar sin mi mayor inspiración: la música. Sin ella, simplemente, mi vida no tendría sentido, es mi aliciente, mi energía de cada día, mi alegría de vivir. Un buen sustituto del amor, y un buen consuelo para el sufrimiento, por lo tanto, un buen amigo, y lo principal: mi inspiración. Asímismo, es sabiduría de aquellos que la elaboran, y un buen maestro de la vida, un buen libro de aprendizaje lleno de experiencias escritas en claves, sentimiento. La música es mucho más de lo que muchos creen, y si lo creen así, es que deben educar su oido para poder apreciarla, al igual que hay que educar la vista para poder comprender el arte.

"La música no sólo esconde placeres infinitos. Platón encontró tras sus acordes una maravillosa herramienta para educar el alma. Qué duda cabe de que las melodías, sonatas e incluso el silbido más sencillo, ennoblecen el espíritu y recrean nuestras vidas."

NIETZSCHE

Y ruego a Euterpe, Musa de la música, la muy placentera, la de agradable genio, la de buen ánimo, a la que todavía cedo mi confianza, que siga dándome el don de la inspiración siempre que lo necesite, que yo le regalaré nobles palabras en clave de sol siempre que ella desee.

martes, 6 de abril de 2010

La sabiduría y su amiga la pedantería

Definición de pedante según la rae: "Dicho de una persona: Engreída y que hace inoportuno y vano alarde de erudición, téngala o no en realidad".

Sabiduría. Algo que algunos utilizan para alcanzar la gloria entre aquellos que no disfrutan de ella plenamente. Pero, ¿el saber en esta vida lo es todo? He aquí la cuestión.

Mi respuesta a priori es sí. El saber es maravilloso, enfrenta a la duda y nos moldea como personas día a día. Aquella persona que no sufra de curiosidad por saber la verdad de todo aquello sobre lo que dude, está muerto en vida. Sin sabiduría, no es posible apreciar nuestra propia vida ni actuar de forma justa y cuerda ante cualquier situación. Esto no significa que la sabiduría que pueda adquirir una persona sea sinónimo de poder. Y digo poder refiriéndome a utilizar todo conocimiento para sentirse superior a alguien. Una madre es sabia, porque sabe cómo criar a un hijo, y aunque esa madre no tenga conocimientos sobre historia, matemáticas o lengua, no quiere decir que esa madre no sea sabia, sino que lo es sin saberlo y en uno de los niveles más altos en los que se pueda medir la sabiduría de una persona. Y sin embargo, no alardea de ello, porque no es consciente que posee esa grandiosa sabiduría. Por ello, deberíamos plantearnos si es bueno saber que sabemos tanto, pues seguramente en más de una ocasión lo utilizaremos para sentirnos superiores y olvidarnos de que no porque poseamos infinidad de conocimientos somos más prestigiosos que una madre analfabeta.

Sin embargo, he de admitir, que hoy me siento superior, y no por mi sabiduría propiamente dicha. Me siento superior por saber que el saber tanto no me hace mejor persona ni más respetable, ni más poderosa. Hoy, soy yo la que no tiene tantos conocimientos, la que se siente superior a los "cultivados" de siempre que luego no son capaces de admitir sus propios errores por el mero hecho de que creen saber más que yo.

Saber es importante en esa vida para poder disfrutarla, pero si no se tiene corazón, si no se tienen sentimientos ni compasión, por mucha sabiduría de la que uno presuma, a la hora de actuar no sabremos qué hacer con ella más allá de presumir de ella ante las personas, que aunque analfabetas, saben más de la vida que cualquier gran sabio.