domingo, 28 de marzo de 2010

¿Estabilidad o felicidad + decepciones?

En época de cambios, cuando algo cambia, por insignificante que sea, la vida entera da un giro.
¿Qué es llevar una vida perfecta? Esta es una pregunta que me hago casi todos los días.
La respuesta... a día de hoy la única que he encontrado aunque no muy convincente,es que la vida perfecta no existe, al menos si no se intenta que lo sea.

Siempre intentamos buscar la felicidad para intentar que nuestras vidas sean perfectas. Pero, ¿y si la felicidad te es imposible alcanzarla por mucho que lo intentes? La alternativa es la estabilidad. La vida es un ying yang en el que todo lo bueno tiene su parte mala. La felicidad sería la parte buena, y las recaidas la mala. ¿Para qué buscar la felicidad si siempre nos va a traer nuevas recaidas y decepciones?

Hoy propongo buscar no la felicidad, sino la estabilidad. La vida perfecta no existe por el mero hecho de que exista la felicidad, y como consecuencia de ella, las recaidas, que es lo que hacen que esta vida no siempre sea perfecta. Un modo de encontrar una especie de felicidad y que provoca algo muy parecido a ella en nosotros es la estabilidad, una forma de vida en la que vivamos la vida tal y como se nos presente sin buscar nada, centrándonos en lo mejor para nosotros mismos interiormente, sin alegrías, pero tampoco penas. En este caso el sustituto de las alegrías correría de nuestra cuenta, serían la guinda del pastel, esas pequeñas cositas a las que no prestamos atención pero que nos hacen sentir bien: una canción, un paisaje, un atardecer, una sonrisa, la Luna llena, un día de Sol... y tantísimas cosas que podríamos observar día a día si nos atendiésemos un poco más a nosotros mismos, y aunque parezca mentira, disfrutar de la soledad, que a veces es la mejor compañera. No es una vida plena, pero tampoco vacía. Os la recomiendo.