miércoles, 23 de junio de 2010

Ars Amandi


El otro día en mitad de una profunda conversación, me di cuenta de que mi blog todavía no contaba con una mísera palabra romántica, al menos que fuese correspondida. Obviamente es porque no lo siento. Algunos dirán que soy afortunada por no sufrirlo, y otros seguramente me tendrán lástima por no sentirlo.

Amor, ¡qué palabra tan complicada! ¿Cómo puede una reacción química cerebral influir tanto en la vida de las personas?
Una sensación que engancha retorcidamente sin excepciones; algo así como el chocolate, el tabaco, el alcohol o el azúcar ...Hace las veces de pura droga nociva psicológicamente. Sin embargo, estamos expuestos a ella irremediablemente, expuestos a las alegrías que conlleva, así como al sufrimiento que tarde o temprano acarrea. ¿Y qué podemos hacer nosotros ante tal sensación que se escapa de nuestro manejo?...

NADA

No somos más que meros títeres esperando ser llevados por esta sensación sin saber qué nos esperará después. Quizá sean las mejores vivencias de nuestras vidas, o la peor experiencia que jamás se volverá a repetir.

En el primer caso, si se diera, seríamos la persona más feliz del mundo, todo a causa de un juego químico, y a veces igualmente infantil. Estamos creados para sentirlo tarde o temprano, sin ninguna elección propia, solamente se presenta en el momento quizá menos adecuado, y ¡voila! cuando menos cuenta te das, eres ya presa de la maldita sensación. Suspiras por una sola mirada, un solo gesto, una fina caricia aunque no sea queriendo... y lo peor, todo contra tu voluntad. Al menos al principio, porque después, querido amigo, la adicción a esa buena sensación, ocupará tu vida entera aunque lo niegues.
¿Alguien sugiere un centro de desintoxicación del amor? Yo creo que no sería una mala idea, incluso muchos lo agradecerían.

Ireemediablemente, los sentimientos no se pueden evitar, por mucho que lo intentemos. La solución: aceptarlos tal cual, e intentar controlarlos así como el alma racional debe controlar a las otras dos tal y como sugiere Platón. Es el único remedio existente para paliar el sufrimiento.

De esta manera, el amor, haciendo surgir buenas o malas vivencias, tarde o temprano hará sufrir; es un sentimiento de pago fijo en el que las alegrías se pagan con penas y las penas con alegrías aunque parezca mentira.
Igualmente, enamorarse es una cosa esencial que toda aquella persona que desee vivir la vida debe experimentar en cuerpo propio, porque merece la pena. Sin embargo, vive para amar, no ames para vivir, pues habrá miles de cosas por las que ames, pero no por las que vivas.

Para tí, espero que por lo menos la disfrutes.
http://www.youtube.com/watch?v=h5EUcYw96us