viernes, 9 de diciembre de 2011

Más dura la batalla, más dulce la victoria

Un verdadero guerrero es aquel que en mitad de la batalla, malherido y sin fuerzas, se levanta para, con los últimos resquicios de su coraje, matar de un sablazo a su último enemigo, sin importarle el dolor o la angustia de sus últimos momentos. Ni siquiera sabe si logrará dar muerte a su combatiente, pero confía, se levanta y lo intenta porque en el fondo de su corazón, sabe que tener de su parte su propia voluntad ya es ganar la mitad de la batalla.

Mientras tanto, en el mundo de los sueños...

- Quizá sea una especie de vida interior la que llevo, y no real, pero me gusta. Sueño con poder ver más allá de lo humano, sentir lo divino de cada instante, poder volar en cada melodía, sentir el tacto de las nubes con solo un gesto, hablar con tan solo una mirada. En mi mundo yo soy el único habitante, mi lenguaje es la música y la poesía, los paisajes son de ensueño: los árboles tienen hojas color rojo fuego y sus raíces acaban a modo de círculo, los pájaros son azules e inmensos, las nubes rosas y el agua morada; las vistas son inigualables. Mi mejor amigo soy yo, mi propio gobernante, mi propio enemigo, mi propio dueño y esclavo. No hay discusiones que me dejen sin aliento, todo es respetado y observado; en mi mundo, el tiempo no existe.

-¿Me dejarías entrar en tu mundo?

-Tú ya perteneces a mi mundo, al mundo de mis sueños; serás mi huésped en él mientras seas capaz de seguir soñando.

-Entonces seguiré soñando eternamente.

jueves, 21 de abril de 2011

Se me perdió la brújula


Guíame en el camino, creo que me he perdido y no encuentro la brújula que tiré dos kilómetros atrás. Creí que mi instinto y mi orientación me bastarían para seguir el camino que empecé a recorrer hace tiempo. Me equivoqué. Me encuentro perdida en un inmenso mundo lleno de gente avariciosa y llena de maldad, no encuentro a los míos, no encuentro el sitio en el que debo estar. Me fallan las fuerzas, las piernas me flaquean y lo único que puedo hacer es seguir adelante sin rumbo, porque no puedo confiar, no debo. Es tan triste sentirse solo en medio de tanta gente y que nadie haga nada por ti… A veces pienso: ojalá fuera de la mano de mi madre todavía y ella fuese la que me indicara el camino correcto, e ir con ella hasta el fin del mundo sin miedo, y caminar en medio de la gente con una sonrisa de oreja a oreja sabiendo que estoy a salvo con ella… Pero me cansé tontamente de ir de la mano de ella, y quise ir de la mano de otros, otros que por suerte o por desgracia, al igual que yo, no sabían el camino tampoco o simplemente, me los encontré en el camino y ya estaban perdidos. Así que decidí con ellos perderme entre la gente y caminar a la aventura para ver hasta dónde éramos capaces de llegar sin perder el camino de vuelta. Pero no fue así. Avanzamos demasiado y llegamos a límites a los que poca gente llega, y sin saber volver. Y lo peor es que fui yo la primera en caminar sin rumbo pensando que después volvería. Me confié y ahora me es imposible acceder al atajo fácil que me llevará de vuelta. Lo que me espera es un camino largo y denso que no se si encontraré sin una brújula que me guíe, una mano que me lleve o una estrella que me indique por dónde regresar, porque aunque no lo he dicho, también está nublado. Si alguien por el camino encuentra mi brújula, que me la devuelva por favor.
http://www.youtube.com/watch?v=V36glG1DJHA