
Con la muerte tan cercana , a veces nos es imposible pensar en ella.
Quizá sea la primera vez que pienso tan seriamente en ella, pero lo que he concluido es que no es bueno dejar que entre en nuestros pensamientos.
¡Con lo corta que es la vida y lo poco que la apreciamos!. Hay millones de motivos que podría enumerar para justificar lo que digo pero me faltarían dedos.
Gente muriéndose de hambre y nosotros solo queremos más y más dinero. Somos envidiosos por naturaleza, ¿por qué pudiendo vivir bien con menos dinero queremos más y no pensamos en otra cosa más allá de nuestro beneficio? Cosas como estas son por las que me da tanto asco este mundo, y empezando por mí misma. Lo cierto es, que Platón se equivocaba, la sociedad solo nos hace más humanos sí, pero esto nos carga de egoísmo aumentando el nivel a medida que las generaciones avanzan.
En segundo lugar, es obvio que desaprovechamos nuestras vidas empezando por lamentarnos día a día de lo desgraciados que somos en lugar de aferrarnos a lo poquito que nos quede para disfrutar al máximo una oportunidad UNICA que se nos regala, porque es un regalo, un milagro que por mucho que los científicos se empeñen en demostrar, siempre será una incognita. No somos conscientes que algún día moriremos, y solo nos llevaremos a la tumba el bien que hemos hecho en vida y los buenos momentos que hemos vivido en este mundo, aunque quizá la culpa de esto la tenga la tranquilidad con lo que nos lo tomamos todo cuando la vida cuando quieres darte cuenta, está en su recta final. Aunque la fama no nos acompañe después de muertos, ni recordemos lo que hayamos vivido en vida, es el momento el que debemos disfrutar, porque, si no, ¿para qué hemos venido a este mundo sino es para disfrutar una oportunidad como esta?
Es triste saber que todo lo que vivimos diariamente, algún día no nos servirá ni posiblemente, lo recordemos, pero ya que estamos aquí, disfrutemos de nuestra vida! Es el milagro más grande que mi mente puede llegar a abarcar, aunque no a comprender, y a la vez, un misterio inmenso que sé que nunca descifraré. Sin embargo no malgastaré mi tiempo en hacerlo, sino en disfrutarlo, en compartir mis momentos con los que quiero, en disfrutar de mi música, de mi gente, de mi sabiduría, de los placeres buenos y no tan buenos y de todo lo que esta vida me deje. Rectificando,
si puedo, mis errores a tiempo y disfrutando al máximo de mi tiempo, que es corto aunque nos parezca eterno.