Porque las cosas no son como pensamos a veces, porque todo cambia sin que nos demos cuenta, porque cada canción es una historia ya vivida, porque la felicidad es uno mismo, porque al fin y al cabo somos animales y actuamos como tales, porque somos esgoistas, porque el amor no existe ni la amistada tampoco, porque la racionalidad es nuestra condena y nuestros insitintos nuestra salvación, porque nos hemos acostumbrado a desperdiciar la mayor parte del tiempo, porque creemos que somos eternos, porque solo tenemos ojos para lo instantáneo, porque nuestro recuerdo siempre deja vestigios de épocas pasadas, porque somos caprichoso, porque tarde o temprano nos convertimos en adultos, porque creemos que el mal nunca llegará a ser parte del bien, porque todo está ya pensado, porque podemos pensar antes de actuar, porque nos morimos cada vez más según pasan los segundos, porque no sabemos disfrutar de nosotros mismos y siempre necesitamos terceros para hacerlo, porque somos sociales por naturaleza, porque el hacer daño forma parte de nuestras vidas, porque la vida es una lucha constante que siempre perdemos, porque luchamos a contracorriente, porque somos orgullos y la codicia es quien nos guía, porque nada es infinito, porque existe el tiempo...
Por eso, odio el mundo