- Quizá sea una especie de vida interior la que llevo, y no real, pero me gusta. Sueño con poder ver más allá de lo humano, sentir lo divino de cada instante, poder volar en cada melodía, sentir el tacto de las nubes con solo un gesto, hablar con tan solo una mirada. En mi mundo yo soy el único habitante, mi lenguaje es la música y la poesía, los paisajes son de ensueño: los árboles tienen hojas color rojo fuego y sus raíces acaban a modo de círculo, los pájaros son azules e inmensos, las nubes rosas y el agua morada; las vistas son inigualables. Mi mejor amigo soy yo, mi propio gobernante, mi propio enemigo, mi propio dueño y esclavo. No hay discusiones que me dejen sin aliento, todo es respetado y observado; en mi mundo, el tiempo no existe.
-¿Me dejarías entrar en tu mundo?
-Tú ya perteneces a mi mundo, al mundo de mis sueños; serás mi huésped en él mientras seas capaz de seguir soñando.
-Entonces seguiré soñando eternamente.
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