Un verdadero guerrero es aquel que en mitad de la batalla, malherido y sin fuerzas, se levanta para, con los últimos resquicios de su coraje, matar de un sablazo a su último enemigo, sin importarle el dolor o la angustia de sus últimos momentos. Ni siquiera sabe si logrará dar muerte a su combatiente, pero confía, se levanta y lo intenta porque en el fondo de su corazón, sabe que tener de su parte su propia voluntad ya es ganar la mitad de la batalla.
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