
Buscando una sola caricia me dejo a tu antojo, intentando evadirme de la soledad que me aturde cada atardecer que no puedo compartir. Me engaño y te engañas, todo es conveniencia, puro interés mutuo, que sin llegar a darse a conocer se hace notar en cada mirada que no del todo logro descifrar. Estupideces quizás dentro de unos cuantos años, pero cuestiones importantes ahora que difícilmente logramos escribir una línea en nuestras páginas cuando antes escribíamos párrafos enteros llenos de inocencia. Vidas frenadas por el miedo a sufrir, desengaños que han dejado huellas infinitas sin que puedan ser borradas, barreras insalvables que se despliegan a modo de defensa en el momento en el que un ínfimo síntoma de un sentimiento extraño se encamina a ser importante. Deseos frustrados por el miedo a otro fracaso, miedo a escribir nuestras páginas con demasiados puntos y apartes, con pocas canciones románticas que nos estremezcan, con exceso de sueños y carencia de actos.
Déjame entonces que te quiera aunque sea un ratito, quiéreme aunque no quieras, déjame acariciarte aunque tengas miedo de sentirme... Deja que por tan solo un instante, tus ilusiones vuelvan a volar como lo hicieron un día, que mis besos te estremezcan, que mis caricias te hagan suspirar;juguemos a que todo saldrá bien, y puede que entonces, en tan solo un instante, puedas escribir páginas enteras sin putos y apartes, aunque solo sean unas cuantas, porque yo seré tu inspiración si me dejas...
http://www.youtube.com/watch?v=bKpTfKX5m8E&feature=related
Me has embelesado con tu post. Todo lo que acabas de mencionar es lo que perdemos cuando maduramos.
ResponderEliminarMadurez, es lo que hace que nos protejamos de tanto golpe que la vida propinó, pero que rico es la inocencia.
Felicidades, muy bueno.
Digo, tanto ha llegado que me he convertido en tu seguidor. Espero pronto puedas visitar el mío.
Saludos, estaré al pendiente de tus escritos.